Noticias de Sestao

25 de noviembre Dia Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres

La fecha del 25 de noviembre como Dia Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres se eligió en honor a las hermanas Mirabal, torturadas y asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la dictadura del General Trujillo en República Dominicana.

La Unidad Pastoral Sestao se adhiere a la iniciativa diocesana de hacer sonar las campanas a las 12 del mediodía en todas las parroquias posibles en este 25 de noviembre.

En el Dia Internacional Por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, en Sestao habrá una concentración a las 12 del mediodía con el siguiente programa:

Mensajes de nuestro obispo

Los prelados pertenecientes a la Provincia Eclesiástica de Burgos: el arzobispo de Burgos, Mons. Mario IcetaMons. Manuel Herrero, obispo de Palencia; Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma Soria; Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria y el obispo de Bilbao, Mons. Joseba Segura, han tenido un encuentro personal con el Papa. El obispo de Bilbao, se encuentra en Roma durante toda esta semana, junto a los otros prelados de la Provincia Eclesiástica participando en la visita Ad Limina Apostolorum


Somos lo que tú nos ayudas a ser.

 Somos una gran familia contigo Día de la Iglesia Diocesana 2021

La Iglesia es lo que la fe de sus miembros le permite ser. Y ese ser es siempre para los demás, porque solo somos cuando buscamos vivir y comunicar el Evangelio en nuestras relaciones y ambientes. Nuestro ser y nuestro actuar es comunitario. Hemos recibido la fe de otros, celebramos la fe con otros, y junto a ellos, desarrollamos todo tipo de actividades que quieren aterrizar el sueño de Dios para este mundo mediante una gran riqueza de experiencias.

La Iglesia Católica es una comunidad global que se organiza en comunidades diocesanas presididas por un obispo. Estas Iglesias locales, arraigadas en un territorio, con historia e identidad propias son, en sí mismas, un gran don y un gran reto. Son don porque constituyen un regalo del Espíritu para quienes quieren vivir, al mismo tiempo, la riqueza de la diversidad y la búsqueda de la comunión. Y son reto, porque el sentimiento de pertenencia a la Iglesia Diocesana no es para muchos tan obvio, ni tan fácil de promover.

Y sin embargo, es en la Iglesia Diocesana donde los carismas de nuestra tradición viva se manifiestan en toda su riqueza. Ahí es donde encontramos esa rica variedad de ministerios, de sensibilidades, de capacidades y recorridos que nos hacen ser lo que somos. Ahí experimentamos que, quienes hablan lenguas diversas, pueden entenderse y caminar juntos. En la Iglesia Diocesana la diversidad no produce miedo porque no se vive como amenaza, sino como complementariedad. Creemos en un Dios trinitario y ello nos inspira a buscar siempre una unidad de propósito y de amor entre personas diferentes, complementarias.

Somos lo que tú nos ayudas a ser. Tu aporte es único. No solo contribuye a la fuerza del conjunto. También enriqueces la propuesta y la capacidad de nuestra acción comunitaria. Tú tienes dones y cualidades específicos. Más allá de lo que reconozcas en ti mismo, más allá de lo que el mundo pueda valorar en ti, Dios necesita tu contribución, esa marca única que el Espíritu quiere dejar en este mundo a través de tu sensibilidad, de tu historia concreta, de tus capacidades. Además, todos tenemos nuestro círculo de relaciones. El Señor nos necesita para llegar a más gente, para animar a más gente, para acompañar a más gente. Por eso tu nos ayudas a ser más.

Somos una gran familia contigo. La Iglesia es como una casa grande en la que caben gran número de personas. En este hogar existen ya muchas estancias, diferentes, capaces de acomodar a gentes diversas. Están esas estancias y están otras que, iremos construyendo. Nuestra familia es abierta y por eso cuida la acogida de los que se acercan buscando calor de hogar. Contigo y con muchos otros queremos cuidar la relación mutua, la escucha, el espíritu de comunión, que no es solo mera tolerancia o respeto. Queremos multiplicar con creatividad gestos concretos que ayuden a construir fraternidad, espíritu de familia, tanto dentro como fuera, en medio del mundo. La Iglesia Diocesana es como un barrio que agrupa hogares diversos, unidos por un mismo sentimiento de pertenencia, de propósito común.

Contigo queremos ser una familia más grande, más viva, más unida a Cristo, con mayor capacidad de servir a la integración del mundo, viviendo y construyendo ese proyecto de fraternidad sin barreras, sin excluidos. Ese proyecto que encarnaba San Francisco cuando, con sencillez, se dirigía a sus oyentes llamándoles Hermanos Todos.  Esto es la Iglesia Diocesana: un Pentecostés vivo y en permanente construcción.

Joseba Segura                  + Obispo de Bilbao

                                                                                         4 de octubre de 2021. San Francisco de Asís

10 años sin E.T.A.

(Entrevista a Monseñor Joseba Segura en Radio Popular)
Audio y Vídeo

Mensaje de Joseba (Audio comienzo de curso)

Mensaje de Joseba al comienzo del curso 2020-2021
(Audio y Texto comienzo de curso)

Ponernos en camino detrás de Cristo

«Lo que de palabra y obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús» (Col. 3, 1 7)

Agradecimiento en nombre de la comunidad diocesana

Un saludo afectuoso a todas las hermanas y hermanos que formáis parte de la comunidad diocesana de Bizkaia. Permitidme un agradecimiento especial a quienes este año y el pasado, a veces con mucho esfuerzo y en circunstancias difíciles, habéis sostenido la vida y el servicio que la Iglesia presta a la fe y a la sociedad en diversos aspectos: celebrativo, catequesis, compromiso con los colectivos más afectados por la pandemia, atención a ancianos y enfermos… Lo habéis hecho con ánimo y creatividad para adaptar nuestras respuestas a una situación difícil que, en algunos, ha generado desánimo e incluso cierto grado de parálisis. Gracias por vuestro coraje y generosidad. Un recuerdo especial para las familias que habéis perdido a seres queridos y para todos los que, sintiéndoos particularmente amenazados en vuestra salud e integridad, os habéis visto obligados a soportar un aislamiento prolongado, contribuyendo a incrementar en muchos casos vuestra sensación de soledad.

Retomar la actividad eclesial con ánimo y confianza

Os animo a que, en la medida de lo posible, retomemos la participación presencial en las celebraciones eucarísticas y nuestra colaboración comunitaria en cualquiera de las dimensiones de la tarea evangelizadora. El Evangelio es inspiración y alegría en la vida cotidiana pero también motivación valiente cuando necesitamos afrontar dificultades con confianza. Todos los que nos hemos sentido acompañados, protegidos y cuidados estos últimos meses, tanto por profesionales de todo tipo, como por personas cercanas, podemos ahora compartir algo de lo que hemos recibido consolando y fortaleciendo a otros hermanos y hermanas.

Sínodo mundial: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión

El inicio del nuevo curso coincide con el lanzamiento de un proceso de reflexión global sobre la sinodalidad en la Iglesia. El Papa Francisco nos invita a fortalecer la corresponsabilidad en nuestra vida comunitaria, de modo que, en el proceso, se enriquezca nuestra comunión y valoración mutua. La «fase diocesana» del Sínodo, de acuerdo al calendario global ya definido, se desarrollará durante el primer trimestre de este nuevo curso 2021-2022. Sería bueno que la Diócesis de Bilbao pueda realizar, desde su historia y sensibilidad particular, un aporte a la reflexión de la Iglesia española, europea y universal. Intentaremos organizar este proceso sin interferir indebidamente con el resto de tareas a realizar en unidades pastorales y parroquias.

Renovación de Vicarios y Consejos, y elaboración del nuevo PDE

Es tiempo de renovar algunas responsabilidades y Consejos. En junio se hizo público el calendario que, Dios mediante, resultará en el nombramiento de nuevos Vicarios para el 3 de diciembre. Posteriormente podrán definirse los nuevos Consejos Presbiteral y Diocesano que iniciarán su actividad en enero. También en el 2022 retomaremos la elaboración del nuevo Plan Diocesano de Evangelización interrumpida por la pandemia.

Todos somos compañeros de camino (synodoi)

Percibo en muchos energía y esperanza al arrancar este nuevo curso pastoral. Los primeros pasos nunca son suficientes para alcanzar el objetivo, pero ya nos sacan de nuestra situación actual. Construir con otros lleva tiempo. Es siempre más lento, pero en esa complementariedad vemos cosas que solos nunca hubiéramos visto.

Iniciemos la andadura. Hagámoslo sin buscar excesivas seguridades, sin poner muchas condiciones. Fijemos nuestros ojos en Cristo y caminemos tras Él. Podemos hacerlo conscientes de nuestra debilidad y en medio de tantas dificultades. Arrancar con generosidad y confianza es, en sí mismo, un acto de fe y de amor. Paso a paso iremos, en comunidad diversa, perfilando y clarificando nuestra hoja de ruta. Cristo nos necesita a todos. La mies es mucha y la tarea evangelizadora no puede prescindir de nadie. En el corazón de Jesús están escritos nuestros nombres y también los de aquellos que, gracias a nuestra palabra y testimonio, pueden recibir esa Buena Noticia que nos ha alegrado a nosotros y que quiere alegrar a mucha gente. Por mi parte, cuento con vuestra oración para que, poco a poco, pueda llegar a ser un buen obispo entre vosotros.

Natividad de la Virgen María 8/9/2021

+ Joseba Segura

Obispo de Bilbao

La página de Francisco

MENSAJE DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA
55 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 DE ENERO DE 2022

Diálogo entre generaciones, educación y trabajo:
instrumentos para construir una paz duradera

1. «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7).

Las palabras del profeta Isaías expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. El profeta Baruc se preguntaba al respecto: «¿Por qué, Israel, estás en una tierra de enemigos y envejeciste en un país extranjero? ¿Por qué te manchaste con cadáveres y te cuentas entre los que bajan a la fosa?» (3,10-11). Para este pueblo, la llegada del mensajero de la paz significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el comienzo de un futuro prometedor.

Todavía hoy, el camino de la paz, que san Pablo VI denominó con el nuevo nombre de desarrollo integral [1],permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada. A pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, el clamor de los pobres y de la tierra [2] sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz.

En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente. [3] Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados.

Aquí me gustaría proponer tres caminos para construir una paz duradera. En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar, la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social» [4], sin el cual todo proyecto de paz es insustancial.  

2. Diálogo entre generaciones para construir la paz

En un mundo todavía atenazado por las garras de la pandemia, que ha causado demasiados problemas, «algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones» [5].

Todo diálogo sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Debemos recuperar esta confianza mutua. La actual crisis sanitaria ha aumentado en todos la sensación de soledad y el repliegue sobre uno mismo. La soledad de los mayores va acompañada en los jóvenes de un sentimiento de impotencia y de la falta de una idea común de futuro. Esta crisis es ciertamente dolorosa. Pero también puede hacer emerger lo mejor de las personas. De hecho, durante la pandemia hemos visto generosos ejemplos de compasión, colaboración y solidaridad en todo el mundo.

Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida.

Aunque el desarrollo tecnológico y económico haya dividido a menudo a las generaciones, las crisis contemporáneas revelan la urgencia de que se alíen. Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.

Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria ―los mayores― y los continuadores de la historia ―los jóvenes―; tampoco pueden prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro. La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana, que no se contenta con administrar la situación existente «con parches o soluciones rápidas» [6], sino que se ofrece como forma eminente de amor al otro [7], en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles.

Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, «podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas. De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros» [8]. Sin raíces, ¿cómo podrían los árboles crecer y dar fruto?

Sólo hay que pensar en la cuestión del cuidado de nuestra casa común. De hecho, el propio medioambiente «es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente» [9]. Por ello, tenemos que apreciar y alentar a los numerosos jóvenes que se esfuerzan por un mundo más justo y atento a la salvaguarda de la creación, confiada a nuestro cuidado. Lo hacen con preocupación y entusiasmo y, sobre todo, con sentido de responsabilidad ante el urgente cambio de rumbo [10] que nos imponen las dificultades derivadas de la crisis ética y socio-ambiental actual [11].

Por otra parte, la oportunidad de construir juntos caminos hacia la paz no puede prescindir de la educación y el trabajo, lugares y contextos privilegiados para el diálogo intergeneracional. Es la educación la que proporciona la gramática para el diálogo entre las generaciones, y es en la experiencia del trabajo donde hombres y mujeres de diferentes generaciones se encuentran ayudándose mutuamente, intercambiando conocimientos, experiencias y habilidades para el bien común.

3.  La instrucción y la educación como motores de la paz

El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años. Sin embargo, estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y la promoción de la paz. En otras palabras, la instrucción y la educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso.

Los gastos militares, en cambio, han aumentado, superando el nivel registrado al final de la “guerra fría”, y parecen destinados a crecer de modo exorbitante [12].

Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos. Por otra parte, la búsqueda de un proceso real de desarme internacional no puede sino causar grandes beneficios al desarrollo de pueblos y naciones, liberando recursos financieros que se empleen de manera más apropiada para la salud, la escuela, las infraestructuras y el cuidado del territorio, entre otros. 

Me gustaría que la inversión en la educación estuviera acompañada por un compromiso más consistente orientado a promover la cultura del cuidado [13]. Esta cultura, frente a las fracturas de la sociedad y a la inercia de las instituciones, puede convertirse en el lenguaje común que rompa las barreras y construya puentes. «Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación» [14]. Por consiguiente, es necesario forjar un nuevo paradigma cultural a través de «un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, escuelas y universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad» [15]. Un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno [16].

Invertir en la instrucción y en la educación de las jóvenes generaciones es el camino principal que las conduce, por medio de una preparación específica, a ocupar de manera provechosa un lugar adecuado en el mundo del trabajo [17].

4. Promover y asegurar el trabajo construye la paz

El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. En esta perspectiva marcadamente social, el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.  

La situación del mundo del trabajo, que ya estaba afrontando múltiples desafíos, se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchos de aquellos que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política; la instrucción a distancia ha provocado en muchos casos una regresión en el aprendizaje y en los programas educativos. Asimismo, los jóvenes que se asoman al mercado profesional y los adultos que han caído en la desocupación afrontan actualmente perspectivas dramáticas.

El impacto de la crisis sobre la economía informal, que a menudo afecta a los trabajadores migrantes, ha sido particularmente devastador. A muchos de ellos las leyes nacionales no los reconocen, es como si no existieran. Tanto ellos como sus familias viven en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud y privados de un sistema de asistencia social que los proteja. A eso se agrega que actualmente sólo un tercio de la población mundial en edad laboral goza de un sistema de seguridad social, o puede beneficiarse de él sólo de manera restringida. La violencia y la criminalidad organizada aumentan en muchos países, sofocando la libertad y la dignidad de las personas, envenenando la economía e impidiendo que se fomente el bien común. La respuesta a esta situación sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno.

El trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad. Por eso, «no debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal» [18]. Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones e inventar soluciones, para que todo ser humano en edad de trabajar tenga la oportunidad de contribuir con su propio trabajo a la vida de la familia y de la sociedad.

Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. Es necesario asegurar y sostener la libertad de las iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, impulsar una responsabilidad social renovada, para que el beneficio no sea el único principio rector.

En esta perspectiva hay que estimular, acoger y sostener las iniciativas que instan a las empresas al respeto de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores, sensibilizando en ese sentido no sólo a las instituciones, sino también a los consumidores, a la sociedad civil y a las realidades empresariales. Estas últimas, cuanto más conscientes son de su función social, más se convierten en lugares en los que se ejercita la dignidad humana, participando así a su vez en la construcción de la paz. En este aspecto la política está llamada a desempeñar un rol activo, promoviendo un justo equilibrio entre la libertad económica y la justicia social. Y todos aquellos que actúan en este campo, comenzando por los trabajadores y los empresarios católicos, pueden encontrar orientaciones seguras en la doctrina social de la Iglesia.  

Queridos hermanos y hermanas: Mientras intentamos unir los esfuerzos para salir de la pandemia, quisiera renovar mi agradecimiento a cuantos se han comprometido y continúan dedicándose con generosidad y responsabilidad a garantizar la instrucción, la seguridad y la tutela de los derechos, para ofrecer la atención médica, para facilitar el encuentro entre familiares y enfermos, para brindar ayuda económica a las personas indigentes o que han perdido el trabajo. Aseguro mi recuerdo en la oración por todas las víctimas y sus familias.

A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo. Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz. Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2021

Francisco

____________________________________

[1] Cf. Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 76ss.

[2] Cf. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 49 .

[3] Cf. Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 231.

[4] Ibíd., 218.

[5] Ibíd., 199.

[6] Ibíd., 179.

[7] Cf. ibíd., 180.

[8] Exhort. ap. postsin. Christus vivit (25 marzo 2019), 199.

[9] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 159.

[10] Cf. ibíd., 163; 202.

[11] Cf. ibíd., 139.

[12] Cf. Mensaje a los participantes en el 4º Foro de París sobre la paz, 11-13 noviembre 2021.

[13] Cf. Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 231; Mensaje para la LIV Jornada Mundial de la Paz. La cultura del cuidado como camino de paz (8 diciembre 2020).

[14] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 199.

[15] Videomensaje con ocasión del Encuentro “Global Compact on Education. Together to Look Beyond” (15 octubre 2020).

[16] Cf. Videomensaje con ocasión de la Cumbre virtual de alto nivel sobre retos climáticos (12 diciembre 2020).

[17] Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 18.

[18] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 128

La Bariega

Vídeo que presenta el Taller de Punto desarrollado por voluntariado en el Centro de La Bariega en Sestao. Actividad apoyada por el área de Promoción Social y Personal de Caritas Bizkaia.


Vídeo que describe el Taller desarrollado en el Centro La Bariega de Sestao para formar en la realización de Gestiones Telemáticas. Esta acción es apoyada por el área de Promoción Social y Personal de Caritas Bizkaia.

1º de Mayo

Primero de Mayo #AhoramásquenuncaTrabajoDecente
Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.

Convocatoria 2021

Las entidades de inspiración católica que promueven la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebran, por cuarto año consecutivo, el Día Internacional del trabajo y la solemnidad de san José obrero, patrono de los trabajadores y las trabajadoras1, en un año extraordinariamente marcado por el grave impacto de la pandemia en el conjunto de la sociedad y en el mundo del trabajo, cuyos efectos han sido especialmente acentuados en las personas más vulnerables.

Esta crisis ha puesto de relieve la necesidad de un cambio de sistema productivo, basado en trabajos que aporten valor, sujetos de unas condiciones laborales dignas, y donde las personas estén en el centro.

Sabemos que Jesucristo aprendió de san José “el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo”; y que aquella familia de Nazaret tuvo que afrontar, en su migración por Egipto, “la necesidad de comer, de encontrar una casa, un trabajo”.2

ITD quiere subrayar, en este tiempo, la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias. Con el trabajo cuidamos al conjunto de la sociedad y al planeta. Además, con el trabajo participamos en nuestra propia humanización, en la sostenibilidad de la Creación y en el “advenimiento del Reino”. (Ibidem)

El impacto de la pandemia ha acelerado los procesos que debilitan el derecho al trabajo, y empobrecen, precarizan y descartan a millones de trabajadoras y trabajadores, principalmente mujeres y jóvenes.  Ello provoca que el acceso a un puesto laboral digno, tras muchos años dedicados al estudio y a la especialización en un ámbito profesional, sea hoy casi un lujo que pocas y pocos jóvenes se pueden permitir. Que el trabajo esté en riesgo supone que el pacto social entre en crisis y, con ello, la propia democracia.

Se han destruido miles de empleos y muchos de los ERTE se han resuelto, finalmente, en despidos. Los empleos considerados esenciales –muchas veces ejercidos en condiciones precarias, tanto a nivel laboral como de protección sanitaria—, no se han visto reconocidos en una mejora de sus condiciones. Y las medidas de protección social diseñada para paliar los efectos de la crisis no ha llegado a las personas que más lo necesitan, como tampoco ha sucedido con el subsidio temporal previsto para las trabajadoras del hogar o el ingreso mínimo vital. Además, la pobreza se dispara entre la población migrante en situación administrativa irregular, donde el desempleo y la economía informal son mayoritarios, sin posibilidad de acceso al sistema de protección.

En ese sentido, creemos oportuno destacar que es fundamental una política que promueva la fraternidad y permita la amistad social al servicio del bien común. De ahí que en este Primero de Mayo “el gran tema es el trabajo”, una dimensión esencial para promover “el bien del pueblo”3 y el acceso a una vida digna en una sociedad más decente. Instamos, ahora más que nunca, a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y una protección social que llegue a todas las personas que lo necesitan.

Por eso, en este Primero de Mayo, ITD reclama:

  • Redefinir la idea del trabajo como actividad humana y configurar nuevas políticas –los cuidados, la reducción de la jornada laboral, etc.— que aseguren a cada persona trabajadora “alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo” a la construcción del bien común.
  • Potenciar el trabajo con derechos, seguro, “libre, creativo, participativo y solidario” (EG 192) en cualquier relación laboral y para todas las personas, sin distinción de edad, sexo o procedencia.
  • Garantizar el acceso a medidas de protección social para aquellas personas que no puedan trabajar o que sus condiciones laborales no les permitan llegar “a fin de mes”.
  • Lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales para la vida, con unas condiciones laborales dignas.
  • Promover un diálogo con toda la comunidad política, sociedad e instituciones para configurar un nuevo contrato social basado en la centralidad de la persona, el trabajo decente y el cuidado del planeta.
  • Impulsar la incorporación de la juventud al mercado laboral en una sociedad golpeada por una crisis sanitaria social y económica creando oportunidades reales de acceso al trabajo digno.

Convocamos a todas las comunidades cristianas a unirnos, asegurando las medidas sanitarias, en la celebración, la lucha y la oración de este 1º de Mayo. Os invitamos a participar en cuantas acciones puedan hacer visible estas reclamaciones. Y con el papa Francisco, imploremos a san José obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: Ahora más nunca: ¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo decente!

Notas

1 Cfr. Pio XII 1955
2 Cfr. Patris Corde
3 Fratelli tutti 162


Jornada del 1º de Mayo.

Hacemos memoria de personas, a través de titulares de prensa en un año (28abril-2020 a 28 abril 2021).

Memoria: Memoria de de Noticias…
Memoria de trabajos…
Memoria de accidentes…
Memoria de fábricas-empresas….
Memoria de colectivos…
Memoria de pueblos…
Memoria de Familias…
Memoria de personas…
Memoria… de Sufrientes!
Memoria… de Víctimas!
Memoria…
Tu-nuestra memoria.

Te invito en 4 minutos a recorrer las noticias, realidades de trabajo, dolor de personas-familias… para cambiar, transformar, para la vida.
Hoy es un dia…. de apostar por la vida.
Hoy es un dia para apoyar y solidarizarnos.
Un Dia para seguir trabando

Un dia para orar:
Señor Jesús, te ofrecemos todo el día, nuestros trabajos, nuestras luchas, nuestras alegrías y nuestras penas. …
/… Que los militantes que sufren desaliento, permanezcan en tu Amor.
Y que los obreros muertos en el campo de honor del trabajo y de la lucha, descansen en paz.
María madre de los pobres. Ruega por nosotros.

Por las mujeres que son víctimas de la violencia

El Video del Papa

Ante el 25 de Noviembre, ‘Día Internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres” nos invitamos a participar en la concentración pública de ese mismo JUEVES 25 de NOVIEMBRE a las 12:00 en la PLAZA DEL KASKO de SESTAO. Al mismo tiempo repicarán a las 12 del mediodía las campanas de Santa María.