¡ESTAMOS EN PASCUA!

Comenzamos a celebrar la Pascua

Compartimos una reflexión para iniciar la celebración de hoy:

¿Os habréis dado cuenta de que un crucificado no muere por las heridas de los clavos? Muere por asfixia: colgado, su respiración se dificulta, el trasvase de oxígeno al torrente sanguíneo cada vez es menor y diversos órganos van fallando por la falta del vital combustible.

¿Notáis la similitud con la muerte por Covid-19?

Así podemos entender que Jesús entra en comunión con todo ser humano, cualquiera que sea la negatividad en la que se encuentre, incluso la más absoluta, la muerte.

Pero el que “descendió a los infiernos” (7º artículo del Credo), a nuestros infiernos, es resucitado por Dios-Padre. El 9º artículo del Credo dice: “subió a los cielos”, una manera de expresar que Jesús entra en comunión con Dios, vive para siempre en unión con el Amor absoluto, unido a la Vida definitiva.

Desde esa reflexión, nos invitamos a recoger sentimientos, experiencias, signos de “comunión”, podemos ir anotándolos en una libreta, en una hoja..

Cuando este tiempo de confinamiento pase… personas que se tienen gran cariño, en el momento en que se encuentre por primera vez, el primer gesto que van a hacer será fundirse en un ABRAZO

Vistos desde cierta distancia parecerán uno… = unidos, común-unión.

Hoy celebramos el abrazo de Jesús con nosotros y con Aita-Ama Dios

Recordad desde esta perspectiva nuestros cuatro encuentros en común:

– el Amor que se pone en traje de faena para darse y servir… (jueves santo),

– el Amor que se entrega hasta el extremo, que se sacrifica, compadece y consuela… (viernes santo).

– el Amor que y genera vida y la regenerará siempre… (Vigilia Pascual).

Son tres aspectos del don que Dios nos hace y que cada eucaristía condensa. ¡Ah! recordad nuestra cita del 7 a las 7: lo que nosotros llevábamos al encuentro: nuestro deseo de ser regenerados, alimentados, sanados por él.

Escuchamos «Noche de paso a la vida»

Nos sentimos como aquellos primeros discípulos que en la tarde de aquel domingo. Porque Jesús, primicia de lo que nos espera, ha resucitado, pero a nosotros nos queda aún mucha incertidumbre… (lee uno de casa):

Del evangelio según san Juan                                      (Jn 20 19-20)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. 

                                                                       Jaunak esana!

Escuchamos el canto:

Jesus biztu da eta, kanta aleluia.

Nos damos (los presentes) la paz, anhelando el abrazo de quien nos ha prometido:

  • Yo estoy con vosotros todos los días” (Mt, 28, 20).

Cantamos Gure Aita (o rezamos Padre Nuestro).

Os invitamos a compartir esos sentimientos, experiencias, signos… lo más significativo de las oraciones que hemos compartido durante la Semana Santa, con una palabra, una frase que nos haya resonado o interpelado especialmente. Compartamos en nuestros grupos!!

Y nos despedimos bendiciéndonos unos a otros haciendo la señal de la Cruz en su frente (donde hay familia; si no, en la propia).