HOAC

HOAC, 75 AÑ OS TEJIENDO CAMINOS DE LUCHA Y ESPERANZA

Palabras de bienvenida de Mari Mar ( presidenta de la HOAC de Bizkaia)

Oración acompa ñada por Kerman López ( vicario general)

MESA 1 : 75 a ños de fe y compromiso (40’)

Antonio Aranda

Director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal – Maribel Zaldibar

Militante de la HOAC de La Rioja

testimonio de una militante de la JOC

MESA 2: HOAC y movimiento obrero: Unidad en la lucha, diversidad de los proyectos.

Rafa Diez Usabiaga

Ex- Secretario General de LAB

Joaquín Arriola

Profesor de Economía y Sindicalista

Testimonio de una militante de la JOC

MESA 3: La dignidad política de la persona como propuesta de acción.

Ramòn Jauregui

Juan José Ibarretxe

Ex- Lehendakari del Gobierno Vasco

CLAUSURA:

Juan María Uriarte

Obispo emérito de San Sebastiá n

-LUGAR:

Templo de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario

Junto a la plaza de Errekalde ( Bilbao)

-DÍA: 29 de enero

HORA:   1 0: 30- 1 3: 00

La Hermandad Obrera de Acción Católica

ante el acuerdo anunciado de la reforma laboral

Ha finalizado el proceso de diálogo social de la mesa sobre la modernización del mercado laboral que reúne a Gobierno, CCOO, UGT, CEOE-CEPYME. Después de 9 meses de negociación, donde han existido momentos de dificultad entre miembros del Gobierno de coalición, y entre posturas legítimamente discrepantes de todas las partes del diálogo, la resolución de esas tensiones permite avanzar por la senda del bien común (Cfr. Fratelli tutti, 203). Como consecuencia, las partes anuncian cambios sustanciales en el marco de las relaciones laborales.

Según se recoge en el documento, el acuerdo se centra en actuar para reducir la temporalidad, causalizando la contratación y primando la estabilidad en el empleo; vuelve a equilibrar la negociación colectiva haciéndola más justa y garantista para los trabajadores y las trabajadoras. Por otro lado, establece un nuevo mecanismo denominado RED, que sustituye a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), como instrumento para proteger el empleo y a las empresas. Estos tres pilares configuran un nuevo paradigma que pretende garantizar empleo en condiciones más dignas.

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) movimiento de Acción Católica para la Pastoral del Trabajo, que en su tarea acompaña la vida de las personas trabajadoras y está comprometida en el mundo obrero y del trabajo, considera que el acuerdo va en una dirección positiva.

Cambio de lógica

Los cambios acordados rompen con la lógica de atender las relaciones laborales precarizando el empleo, abaratando los costes laborales, otorgado más poder a las empresas, debilitando la negociación colectiva y la tarea de las organizaciones de los trabajadores. Todas ellas tienen un impacto profundamente negativo en la vida de las personas trabajadoras y en sus familias, y generan desigualdad e inseguridad vital.

El acuerdo recupera la centralidad del trabajo y el diálogo social como mecanismo para intervenir en los cambios necesarios. Hoy, ambas cuestiones no son un tema menor para avanzar en la construcción del bien común. Permite mejoras para las trabajadoras, los trabajadores y sus familias, especialmente para las personas que sufren la temporalidad y la precariedad. Recupera y protege derechos en la negociación colectiva, para atajar las prácticas que favorecen derechos laborales a la baja o simplemente desmotivar la negociación de un convenio colectivo; y especifica medidas para evitar despidos, cuidando el empleo en situaciones de dificultad.

Los límites de la acción normativa

El mundo del trabajo sigue teniendo desequilibrios y enormes dificultades. Uno de los más preocupante es el elevado desempleo estructural. Millones de personas no pueden trabajar. Sabemos que los cambios que se producirán, por sí mismos, no crean empleo. También consideramos que hay materias que han quedado fuera de la negociación, como todo lo relacionado con el despido; o que son manifiestamente mejorables, como las cuestiones relacionadas con la subcontratación.

Con todo, instamos a las partes a que, mediante un trabajo decente, se promueva el bien del pueblo y permita “a todos hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna (…). La política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque «no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo».

Promover el trabajo decente

En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (FT 162). En este sentido, en continuidad con la propuesta del papa Francisco, reclamamos que se analice seriamente la posibilidad de reducir la jornada laboral, como medida para crear trabajo.

Subrayamos y reiteramos que los derechos de las personas en el trabajo deben ser elemento central de la configuración de la economía y es esta la que debe adaptarse a las necesidades y derechos de las personas. Así se señala en la Doctrina Social de la Iglesia y pensamos que esta es la cuestión de fondo que necesitamos afrontar.


El sábado 27 de noviembre la HOAC de Bizkaia ha celebrado en el Edificio Barria su asamblea de inicio de curso. El encuentro comenzaba con una oración y un espacio dedicado a compartir la vida de los y las militantes y los equipos. En la actualidad hay en nuestra diócesis 8 equipos: Enkarterri, Rekalde, Casco Viejo, Done Bikendi,  Barakaldo, Santurtzi, Galdakao, Durangaldea.

Un encuentro en el que se han aprobado las prioridades a desarrollar en el próximo bienio 2021-2023.  Objetivos, medios y acciones en relación a la formación, el compromiso personal y comunitario, cómo vivir la cercanía y solidaridad con los hombres y mujeres del mundo obrero que vive con mayores dificultades, cómo ser comunidad de bienes, vida y acción, cómo cuidar la espiritualidad. Acciones y actividades que han quedado reflejadas en un calendario común.

Destacar la importancia que se ha dado a la realización de los planes de formación que desde el Ver, Juzgar, Actuar ayudan a ir uniendo fe y vida. Se continúa concretando la lucha y defensa de un trabajo digno, participando en la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.

Este año ha sido un curso especial por la celebración del 75 aniversario de la puesta en marcha de la HOAC. Así se ha agradecido y celebrado en la Eucaristía con la que ha finalizado el encuentro. Eucaristía en la que se ha dado las gracias a Izaskun, Epi y Pepelu por su dedicación a la Comisión Diocesana en estos últimos cuatro años como responsables de representación, organización y vida comunitaria y consiliaria.

También se ha acogido a Marimar, como presidenta, Montxo, como responsable de compromiso, y Roberto como consiliario, que han tomado el relevo.

La HOAC es un movimiento apostólico de Acción Católica para la Pastoral Obrera, un movimiento laical, donde la misión evangelizadora se asume de manera corresponsable por parte de todos y todas. Son muchos los retos que la realidad del mundo obrero nos presenta hoy a la Iglesia. Ahí quiere estar la HOAC, sus militantes, construyendo puentes, derribando muros, como decían en el lema elegido para su 75 aniversario. Puentes que posibiliten proyectos humanizadores que pongan en el centro a la persona.

Felicitación de Navidad de la Hoac

75 años de la HOAC Sacramento de la Sinodalidad

Fernando C. Díaz Abajo. Consiliario General de la HOAC en Vida Nueva

Hace 75 años que, del 26 de octubre al 3 de noviembre, tenía lugar la I Semana Nacional de la HOAC. Estamos de aniversario.

En todo este tiempo no ha sido raro que se pusiera en cuestión la necesidad de un movimiento eclesial, fundamentalmente laical, al servicio de la misión evangelizadora de toda la Iglesia en el ámbito específico del mundo obrero y del trabajo. Casi es consustancial a la historia de la HOAC el constante cuestionamiento que, por unas razones u otras, ha acompañado su vida a lo largo de esta corta andadura.

Hoy, sin embargo, parece que las propuestas concretas del papa Francisco en materia de compromiso político, de la centralidad y la dignidad del trabajo humano, de la enseñanza social de la Iglesia, de la importancia del laicado y su vocación a la santidad, o de la sinodalidad en la Iglesia, suponen un reconocimiento implícito de la trayectoria de este movimiento especializado de la Acción Católica Española. Y no solo un reconocimiento a la trayectoria histórica, sino una apuesta reforzada por apreciar en la Iglesia a los movimientos laicales insertos en la vida social, para construir fraternidad y amistad social.

La aportación histórica de la HOAC y en el momento actual es reconocida por el movimiento ciudadano, por agentes sociales, organizaciones sindicales y políticas, y, cada vez más, por el estamento eclesial.

Pero hay una aportación que quizá no ha sido nunca suficientemente resaltada, y que hoy es aún más de agradecer, por necesaria. La HOAC es, desde sus inicios, una experiencia sacramental de sinodalidad.

Una experiencia sinodal configurada en su modo eclesial de ser, desde su identidad de Acción Católica. Una experiencia de comunión sustentada sobre la común dignidad bautismal, que confiere a los ministerios eclesiales una misma corresponsabilidad en el cuidado de la vida comunitaria, que se ejerce desde la peculiaridad de cada ministerio-responsabilidad para el cuidado del ser y la misión, para el cuidado de cada persona que forma parte de la HOAC.

Una experiencia sinodal configurada en su modo eclesial de ser, desde su identidad de Acción Católica. Una experiencia de comunión sustentada sobre la común dignidad bautismal, que confiere a los ministerios eclesiales una misma corresponsabilidad en el cuidado de la vida comunitaria, que se ejerce desde la peculiaridad de cada ministerio-responsabilidad para el cuidado del ser y la misión, para el cuidado de cada persona que forma parte de la HOAC.

‘No hay irresponsables’

La corresponsabilidad de todos sus miembros, en primera instancia. Desde el comienzo de esta andadura, decimos que «en la HOAC no hay irresponsables». Todos sus miembros tienen una responsabilidad concreta en la animación y cuidado de la vida de comunión y de la misión evangelizadora, en los equipos, en el ámbito diocesano o general, que se ejerce de un modo sacramental.

Es una corresponsabilidad que se sustenta en la dignidad bautismal, y se plasma en la necesaria interacción de cada servicio —vida comunitaria, formación, animación de la fe, difusión, compromiso, presidencia- y que, requiriendo del servicio del ministerio ordenado, confiere a este la posibilidad de realizarse en su esencia, sirviendo a la comunión en el servicio a las demás responsabilidades para que puedan desempeñar su misión propia; como un ministerio de comunión que no agota los demás ministerios y carismas.

La manera en que en la HOAC se realiza el ministerio del consiliario no solo ahuyenta cualquier atisbo de clericalismo, sino que refuerza la comunión para la misión en la diversidad de funciones y en la complementariedad necesaria, para realizar la misión que la Iglesia le encomienda.

Cuando hoy estamos inmersos en el proceso sinodal, en las reflexiones sobre comunión, participación y misión, en el reto de hacerlas reales, la Iglesia puede volver la mirada a la experiencia de los movimientos apostólicos que llevan recorrido buen trecho de este camino, y aprender de esa experiencia que puede iluminar las maneras de crecer en nuestra Iglesia en ser una Iglesia más participativa y corresponsable, eminentemente laical, donde comunidad y ministerios pueden tejerse en urdimbre y trama de comunión y misión.