MEDIA HORA SANTA EGUEN SANTUA

AMBIENTACIÓN                                                                                          GIROTZEA

– Sintiéndonos parte de la comunidad cristiana en Sestao, nos unimos a ella desde nuestras casas, nos proponemos coincidir acompañando a Jesús en horas tan cruciales.

– Comenzamos después de los aplausos de las ocho y hacemos presentes a quienes no tienen medios telemáticos para acceder a este material.

– Vamos preparando ambiente propicio: luz suave y todo lo que necesitamos bien dispuesto: acceso a las canciones, mantel sobre el que colocar libro con la Palabra de Dios, vela, flor o planta, crucifijo. Colocamos también un pequeño plato con porciones de pan, suficientes para quienes vais a compartir este momento, y una copa de vino.

COMENZAMOS                                                                               HASIKO GARA

Volvemos de la ventana al “interior”. Hoy no hemos podido participar enteramente de la cena del Señor, pero nos unimos a la sobremesa…

Llegamos al lavatorio y escuchamos:

Sigue habiendo tantos pies que lavar

sigue habiendo tanta oscuridad que iluminar

tantas cadenas que romper

pan y vino para el pobre quiero ser.

Sigue habiendo tantos pies que lavar

sigue habiendo tanta oscuridad que iluminar

tantas cadenas que romper

fortalece, Señor, mi poca fe.

Le pedimos: fortalece, Señor, mi poca fe. Fortalece, Señor, nuestra poca fe. fortalece, Señor, la fe de quienes formamos la comunidad cristiana de Sestao.

(Hacemos la señal de a cruz y seguimos la oración).

Señor Jesús, al adentrarnos en la noche de tu entrega, queremos estar contigo ponemos ante Ti lo que somos, para adorarte en espíritu y en verdad. En la intimidad profunda de esta noche santa, tiempo de orar y velar… Acepta, Señor, nuestra compañía en esta hora siembra en nosotros tu Evangelio y haznos capaces de vivir contigo y desde Ti, todas las cosas, amando, como Tú, hasta el extremo.

CANTAMOS

Como el Padre me amó, yo os he amado…

Como el Padre me amó… permaneced en mi amor.

(Uno proclama la Palabra)

Del evangelio según san Lucas                (Lc 17, 11ss.)

         Yendo Jesús de camino a Jerusalén, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron:

¡Maestro, ten compasión de nosotros!

Al verlos, les dijo:

Id y presentaos a los sacerdotes.

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios.

Palabra del Señor

MEDITAMOS:

Por amor curaba, se arriesgaba y lo condenaron. Así es el amor: cuando más amas, más arriesgas, más capacidad tienes para sufrir por las personas que amas…

– ¿Cuánto amo yo? (medita en silencio unos segundos)

– ¿Cuánto soy capaz de sufrir con Jesús? (medita en silencio…)

– ¿Seré capaz de arriesgar mi vida por amor? (medita en silencio…)

Muchos se preguntan: ¿Por qué tengo que sufrir esta enfermedad? ¿Hasta cuándo?… Una pena añadida es sufrir en soledad. Pero Jesús, que ha sufrido, puede entender nuestras dudas. Por eso estamos aquí para que nos ayude a confiar y a no dejar de amar. Para que podamos aliviar a personas que sufren la situación actual. Se lo agradecemos diciendo juntos:

Gracias porque a pesar de todos mis miedos, Tú sigues contando conmigo. Me amas y me envías a continuar la aventura que tú pusiste en marcha.

EN COMÚN UNIÓN CON JESÚS

Para seguir a Jesús, necesitamos entrar en comunión con él. El papa Francisco nos propone una fórmula de COMUNIÓN ESPIRITUAL:

A tus pies, Jesús mío, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito que se abaja en su nada y en tu santa presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi corazón. En espera de la felicidad de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, Jesús mío, que yo voy a ti. Que tu amor inflame todo mi ser, en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo. Así sea

(Pausa en silencio para un momento de adoración)

Viviendo por el Espíritu Santo la comunión del Cuerpo Místico, te abrazamos y nos unimos totalmente a Ti. Señor, que jamás nos separemos de Ti. Amén.

(Podemos rememorar el gesto eucarístico comiendo un poco de pan y dando un sorbo al vino)

CANTAMOS:

Cerca de Ti, Señor, quiero morar;

Tu grande eterno amor, quiero gozar.

Llena mi pobre ser, limpia mi corazón,

hazme tu rostro ver en la aflicción.

ORAMOS…   PARA ACOMPAÑAR A JESÚS EN GETSEMANÍ

(para ser leído a dos o tres voces, si se puede)

Lector 1: Ahora empieza la hora de las tinieblas. “No es el siervo más que su señor. Si a Mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán”.

Todos:Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.

Lector 1: Acabada la Cena, Jesús se dirigió con sus apóstoles, que tantas confidencias habían recibido de Él, al huerto de Getsemaní. Vamos también nosotros. Acompañémosle en su oración.

Lector 2: Jesús, aunque sometido a una prueba terrible, no huye: “¿Qué voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!” (Jn 12, 27). Desea que los discípulos le acompañen y, sin embargo, experimenta soledad y abandono: “¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación” (Mt 26, 40-41).

Todos: Señor, queremos acompañarte en este camino.

Lector 1: Llega con los suyos. Y, sin embargo, ellos se quedan dormidos…

Todos: Señor, no te quedes solo en esta noche, recibe nuestro consuelo.

Lector 2: Jesús ora al Padre y su oración se hace agonía.

Lector 1: “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. Ayúdanos a buscar la voluntad de Dios cuando no encontramos respuesta a lo que nos pasa. Ayúdanos a volvernos a él con confianza.

Todos: “Tomad, Señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta”.

(San Ignacio de Loyola)

Lector 2: Jesús ora así: “Padre, si es posible aparta de mí este cáliz. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Lector 1: Él ama hasta dar la vida: “Triste está mi alma hasta la muerte”.

Todos: Sufres, pero confías en Aita-Ama Dios y nos amas; eso te basta, y darás la cara por nosotros. Dirás: “Perdónales, que no saben lo que hacen”.

Después de un breve momento de silencio, escucha:

Danos un solo corazón. Que seamos uno en el amor.

Que dejemos atrás nuestros esquemas.

Que en el centro habites tú, Señor.

Que no haya entre nosotros más división

NOS DESPEDIMOS                                                             ESKERRAK EMONEZ

Gracias, Señor, por invitarnos a acompañarte, en este momento tan especial.

Gracias, Señor, por llamarnos tus amigos, por recordarnos que lo que importan son los hechos y no tanto las palabras.

Gracias, Señor, porque la eucaristía, que no podemos celebrar estos días, se traduce en lavatorio de los pies y podemos encontrarte donde nos ponemos al servicio de quien nos necesita.

Gracias, Señor, por la ocasión de acompañarte estos días hasta llegar al momento cumbre de la resurrección y la Vida.

(añade tu propia acción de gracias antes de despedirte)

Gracias, Señor, …