ORACIÓN CUARESMAL DE RECONCILIACIÓN PARKAMENA OTOITZA

ORACIÓN CUARESMAL DE RECONCILIACIÓN PARKAMENA OTOITZA

AMBIENTACIÓN GIROTZEA

– Como comunidad cristiana en Sestao, aunque cada familia en su casa, nos proponemos coincidir en oración el martes 7 a las 7 de la tarde.

– Muchos hermanos y hermanas nuestros no podrán acompañarnos porque no habrán podido acceder a este material. Recordamos a los que nos alcance nuestro conocimiento y los tenemos presentes.

— Vamos preparando un espacio adecuado y un ambiente sosegado, con este material a mano y con las canciones que vamos a utilizar, sin olvidar los signos que nos ayudarán a mantener el tono oracional: vela, Biblia o Nuevo Testamento, móvil, gafas de sol, jarra o vaso de agua, planta o flor.

COMENZAMOS HASIKO GARA

Son las siete y, como hermanos y hermanas de una misma comunidad nos sentimos reunidos en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo.

Sabemos que, cuando los discípulos estaban encerrados en sus casas, el Señor se hizo presente en medio de ellos. Nos vemos en situación parecida y, para expresar la Presencia que nos visita, ENCENDEMOS UNA VELA.

Le pedimos su Presencia escuchando esta canción (nos invitarán a unirnos):

Vengo aquí, mi Señor, a olvidar las prisas de mi vida.

AHORA SÓLO IMPORTAS TÚ, DALE TU PAZ A MI ALMA.

Vengo aquí, mi Señor, a que en mí lo transformes todo en nuevo. AHORA SOLO IMPORTAS TÚ…

Vengo aquí, mi Señor, a encontrarme con tu paz, que me serena. AHORA SOLO IMPORTAS TÚ…
Vengo aquí, mi Señor.

Vamos a pasar por la memoria lo que ha sido esta cuaresma entrelazada con la cuarentena (podemos turnarnos para leer, sosegadamente, poniendo sentimiento):

El miércoles de ceniza la Palabra nos invitaba a un tiempo de misericordia, un tiempo favorable para encontrarnos con Dios y los hermanos.

Repasemos el camino cuaresmal para revivir la ternura, la misericordia de Dios para con nosotros. Deseemos percibir cómo se ha ido haciendo presente, con su amor, en nuestras zozobras, sosegándonos:

El domingo primero su Espíritu nos llevó a acompañar al Señor al desierto. Él nos enseña a afrontar la tentación. Y nos dio herramientas: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que viene de Dios”.

Lo expresamos COLOCANDO UNA BIBLIA O UN NUEVO TESTAMENTO ABIERTO. Y recordamos alguna Palabra contenida en ella que nos ha ayudado en otro momento de nuestra vida.

o (nos esperamos unos a otros con dos minutos en silencio).
El domingo segundo, subimos a un monte, al Tabor. Allí, Jesús nos mostró la

gloria tras la cruz. Una voz nos dijo: “Este es mi hijo amado. Escuchadle”.

COLOCAMOS A LA VISTA UN MÓVIL. Y recuperamos alguno de los textos que estos días turbulentos y extraños nos hayan acompañado.

o (nos esperamos, unos a otros, con dos minutos en silencio).

Seguimos caminando, y el tercer domingo, nos acercamos a un pozo a conversar con el Señor… deseamos esa agua que calma nuestra sed existencial: la sed de vivir humanamente, de convivir en paz, de futuro despejado…

COLOCAMOS UNA JARRA O UN VASO CON AGUA.
o (nos damos, unos a otros, un minuto para beber un poco).

Reanimados con el agua caminamos a Jerusalén en el domingo cuarto y nos encontramos con un ciego, y nos acordamos de cómo nos cuesta ver la inhumanidad de nuestra sociedad, las situaciones de dolor en nuestros hermanos. Pero tú, Señor, nos pusiste barro en los ojos y nos enviaste a la piscina de Siloé. ¡Y fuimos, y vemos!

COLOCAMOS A LA VISTA LAS GAFAS DE SOL.
o (nos damos, unos a otros, dos minutos para dar gracias porque ahora

somos más humanos).

Seguimos acompañando al Señor y, en el domingo quinto, nos pide que le acompañemos a una tumba…

Su propuesta nos hacía traer a la memoria y al corazón el dolor de tantas familias que están perdiendo a seres queridos. Pero, allí, oímos algo sorprendente: el Señor nos llama a quitar las losas del sepulcro y quitar las vendas para que puedan andar y vivir esos hermanos nuestros. Y a nosotros nos gritó: “Sal de tu tumba y vive y vete a regalar vida en tu entorno”.

COLOCAMOS UNA FLOR O UNA PLANTA SOBRE LA MESA.
o (nos esperamos, unos a otros, con dos minutos para proponernos “dar

vida” a alguien, en silencio).

Este camino oracional quiere recoger el camino que somos invitados a recorrer. Aunque, con frecuencia “nos quedamos a medio camino”.

Necesitamos la fuerza del Espíritu que nos posibilite hacer aflorar la vida que el Señor nos ha regalado. Necesitamos que Jesucristo sea nuestra luz.

Nos recogemos un rato escuchando:
Recibid, de Ain Karem

ORACIÓN (lee uno) OTOIZA

Padre, aquí nos tienes, reunidos, aunque no sea físicamente. Nuestros corazones quieren vibrar al unísono.
Tú invitación al abrazo, ha resonado en nuestros corazones.
Tú nos conoces mejor que nosotros mismos.
Sabes lo que nos falta y hasta dónde podemos llegar.
Tú amor nos provoca, pues nos amas, no porque seamos buenos. Porque nos amas, podemos ser buenos, superar nuestra debilidad.
Así como nuestros desánimos, cansancios, desesperanzas, nuestras indiferencias y sorderas ante el dolor de los hermanos.
Ya sabes cómo vamos. Cómo andan nuestra fe, esperanza y caridad. Confiamos en que nuestro pecado no nos hace indignos de ser escuchados. Nos sabemos tiernamente mirados y eso reaviva nuestra esperanza: Las cosas pueden ser de otra manera, pues Tú nos quieres.
Eres nuestra luz, el agua para nuestra sed, la palabra que nos ilumina en este caminar hacia la Pascua.
Estamos de enhorabuena, estamos en buenas manos. Escucharemos con ilusión tu Palabra. Abre nuestros oídos y corazones.

PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA (lee otro) JESUKRISTOREN HITZA

De la Buena Noticia de Jesucristo según Juan: (20, 19ss)

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo:

– «¡La paz esté con vosotros!».

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo:

– «¡La paz esté con vosotros! (…) Como el Padre me envió a mí, yo también os envío».

Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:

– «Recibid el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que vosotros se los perdonéis, y serán retenidos a los que vosotros se los retengáis».

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PERSONAL NORBERAREN HAUSNARKETA

Mientras contemplamos, podemos poner esta música de fondo que nos ayude:

Jordi Saval

Y mientras suena, cada uno trata de escuchar en su corazón:

— Están las puertas cerradas y el Señor está conmigo.
– Me dice a mí: ¡La paz contigo! — y mi corazón se alegra.

— Me dice: “Recibe mi Espíritu” y me saca de mi tumba de oscuridad (esa muerte que es la falta de amor).

— y me susurra: “Los pecados serán perdonados a los que se los perdonéis”. Y deseo ese don de perdonar… y percibo que mis hermanos me están perdonando.

— Me conmueve oír “Te envío… Como el Padre me envió… te envío para que hagas crecer la vida a tu alrededor…. Para que así la gloria de Dios se convierta en luz de esperanza en nuestro mundo”.

PIDO PERDÓN PARKAMENA ESKATU

Es el momento de presentar al Padre mi “pecado”, en clima esperanzado, pues Dios es misericordioso…

Nos turnamos para leer, centrándonos en cada uno de los signos puestos:

Vamos viendo en qué medida hemos bloqueado la vida, la oportunidad que se nos dio en cada momento para vivir de verdad, para alabar a Dios, para abrirnos/acoger al hermano, sobre todo al que sufre. Deteniéndonos en cada signo, sentimos arrepentimento.

— Ante la Palabra… El Señor es un Dios que sale a nuestro encuentro, quiere dialogar con nosotros, su palabra es fuente de vida. ¿La escuchamos? ¿dedicamos tiempo a ella? ¿la acogemos, organizamos nuestra vida de acuerdo con ella?

— Me fijo en el móvil… El Señor me llama, y cuando lo hace estoy siempre “comunicando”. ¿Estoy atento a “otras llamadas” de la sociedad al consumo, al individualismo, a mis asuntos?…

— Ante mí la jarra o vaso con agua… ¿Es el Señor, su proyecto de fraternidad el que sacia mi sed? ¿el encuentro con los hermanos en la comunidad cristiana, en la eucaristía, calman mi sed o prefiero “otros licores”: el buen vivir, el consumo, aparentar, dominar a otr@s?

— Me fijo en las gafas de sol… ¿Miro y veo con compasión la realidad o estoy más bien ciego a los problemas y sufrimientos de mi entorno, a la violencia que genera el sistema? ¿Cómo miro a mi Iglesia: viendo solo lo negativo o descubro y doy gracias por las historias de amor que ella realiza por medio de muchos de mis hermanos?

— Por último, me fijo en la flor que me habla del Señor de la vida que quiere sacarme de mis tumbas, de mis zonas de muerte, que quiere quitar las losas que me impiden vivir la vida según el evangelio. ¿Cuáles son esas losas que pido al Padre que me quite para vivir?

¿Hago algo para quitar losas para que otros puedan vivir? ¿Colaboro para quitar las vendas y posibilitar que otros y otras puedan andar erguidos por la vida, con esperanza y alegría?

ACOGEMOS EL PERDÓN DEL PADRE PARKAMENA JASO–  

Hacemos esta oración con las manos abiertas, elevadas como signo de humildad y acogida. Si estamos varios, unimos las manos en señal de unión a otr@s que ahora también oran al Padre. Juntos decimos:

Nos acogemos, Señor, a tu bondad y a tu misericordia, Porque, ante tu bondad, puedo reconocer mi culpa,
Tener presente que no viví como tú soñabas,
Que no escuché tu Palabra,
Que no atendí a quien lo necesitaba.
Soy consciente de que pequé.
Sé que Tú amas a todos buscando que seamos semejantes a ti. El Espíritu que me regalaste me posibilita reconocer mi pecado, La frustración de tu proyecto para mí, en la sociedad y en la Iglesia. Por eso, ahora te digo de corazón: – ¡lávame!
Veré con ojos nuevos, escucharé tu Palabra de vida
Amaré con corazón de carne, abriré mis manos cerradas, Viviré tu vida de comunión fraterna.
Oh Dios, renuévame por dentro,
Devuélveme la alegría de tu salvación,
Afiánzame en tu espíritu generoso,
Que él me guíe y me conduzca.
Señor me abrirás los labios y mi boca proclamara tu alabanza
Y te bendeciré a ti y a los hermanos,
Me cambiarás el corazón y andaré por caminos nuevos
Y apostaré por tu reino de amor.
Perdóname señor.

–  Inclinamos la cabeza un momento acogiendo el perdón del Padre.

AGRADECIMIENTO ESKERRAK EMONEZ

Rezamos (cantamos): Gure Aita o el Padre nuestro.
NOS DESPEDIMOS CON EL CANTO DE MARÍA AGURRAK

Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.
Yo canto al Señor porque es grande, me alegro en el Dios que me salva; feliz me dirán las naciones, en mi descansó su mirada.
El hizo en mí obras grandes, su amor es más fuerte que el tiempo, triunfó sobre el mal de este mundo, derriba a los hombres soberbios.