Oración para este domingo

  • Esta oración es una propuesta para preparar personalmente o en familia el evangelio que se proclamará en la celebración del domingo. Es para hacer durante la semana o el domingo antes de unirnos a celebración de la Eucaristía.
  • Para hacer la oración te invitamos a preparar el espacio: busca un lugar adecuado para estar en silencio, prepáralo para este encuentro con Dios: imprime la oración, coloca algunos signos (vela, Biblia, planta o flor).

Me voy sosegando, haciendo silencio, cerrando los ojos, tomando conciencia de mi respiración. La vida se me regala, me habita, tomo conciencia de ello… La palabra y el espíritu son las dos manos de Dios (Ireneo).

Escucho o canto el himno:

Somos un pueblo que camina


Somos un pueblo que camina
y juntos caminando
podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas
ciudad de eternidad.

Somos un pueblo que camina
que marcha por el mundo
buscando otra ciudad.
Somos errantes peregrinos
en busca de un destino
destino de unidad.
Siempre seremos caminantes
pues sólo caminando
podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas
ciudad de eternidad.
Danos valor para la lucha
valor en las tristezas
valor en nuestro afán.
Danos la luz de tu Palabra
que guíe nuestros pasos
en este caminar.
Marcha Señor junto a nosotros
pues sólo en tu presencia
podremos alcanzar
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas
ciudad de eternidad.

Dura se hace nuestra marcha
andando entre las sombras
y en tanta oscuridad.
Todos los cuerpos desatados
ya sienten el cansancio
de tanto caminar.
Pero tenemos la esperanza
de que nuestras fatigas
al fin alcanzarán
otra ciudad que no se acaba
sin penas ni tristezas
ciudad de eternidad.

Me dirijo al Señor con esta oración que nos dispone a acoger la Palabra

En este tiempo de adviento si la oración es comunitaria podemos encender la vela de la corona de adviento, si lo hago en casa puedo tener un pequeño altar con cuatro velas que voy encendiendo en torno al Belén

¡Despiértanos Señor!

Enciendo, Señor, esta luz,

como aquél que enciende su lámpara para salir, en la noche

al encuentro del amigo que ya viene,

para decirle que nuestra casa es una casa acogedora.

En esta primera semana del Adviento

queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara,

la más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven Señor Jesús, Ven. Venga tu Reino!


Tras unos segundos de admiración y esperanza rezo con espíritu comunitario:

Señor, Tú que eres la luz que quieres brillar en este mundo,

Abre nuestros ojos para que estemos atentos y vigilantes para

Reconocerte y acogerte en tus manifestaciones en medio de nuestra historia,

Y danos valor para abrirte la puerta de nuestra vida, nuestras casas, nuestra comunidad y nuestra sociedad y contigo hacer avanzar la fraternidad y la igualdad.

Y abre nuestros corazones a tu Palabra hasta que ella sea la que guía nuestros pasos, sostiene nuestra esperanza y nos hace fuertes ante la dificultad. Te lo pedimos por el Espíritu de Jesucristo que alentando en nuestra vida y en nuestra historia es guía seguro. Por NSJC. Amén


Proclamación de la Buena Noticia de Jesucristo según Marcos 13, 33-37

Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento. Cuando un hombre va al extranjero y deja su casa, entrega responsabilidades a sus sirvientes, cada cual recibe su tarea, y al portero le exige que esté vigilante. Lo mismo ustedes: estén vigilantes, porque no saben cuándo regresará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o de madrugada; no sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: Estén despiertos.

Déjate remojar con esta palabra a lo que te puede quizás provocar esta canción:

Despiértame, Señor, cada mañana
para que aprenda de nuevo a amanecer.

Despiértame, Señor,
pon tu mirada en mi corazón
para que en todo hoy te pueda
encontrar y alabar.

Despiértame…”.

Cada mañana es una oportunidad…
respirar, mirar, tocar, abrazar…
sentir, dialogar, creer, amar…
Cada mañana es una oportunidad de encuentro,
de renovación, de reconciliación…

Despiértame…
Quiero aprender a amanecer…
Amanecer a tu gracia…
Amanecer a una vida nueva…
Amanecer y que tu Reino de justicia y paz
gobierne mi corazón,
oriente mis acciones,
impulse el compromiso de extenderlo…
Amanecer…

Mira mi corazón…
Herido, agobiado, hastiado…
Transfórmalo,
cólmalo con tu paz,
alégralo…

“Despiértame, Señor, cada mañana
para que aprenda de nuevo a amanecer.

Despiértame, Señor,
pon tu mirada en mi corazón
para que en todo hoy te pueda
encontrar y alabar.

Despiértame…”.

Despiértame…

Para gozar de la vida
Para alabarte en la creación.
Para encontrarte en el libro de la vida.
Para anunciarte con la palabra y la acción.

Despiértame…
camina conmigo,
caminemos juntos, con otros, los dos,
en la senda del Reino
que ya viene, que ya está.

“Despiértame, Señor, cada mañana
para que aprenda de nuevo a amanecer.

Despiértame, Señor,
pon tu mirada en mi corazón
para que en todo hoy te pueda
encontrar y alabar.


Despiértame…”.

Despiértame…
para ser audaz
en tiempos de tormentas…
Para ser audaz
cuando se reclamen acciones…
Para ser audaz
en tiempos de martirio.

Despiértame…
para alabarte con mi vida.

Amén


Hacemos un rato de silencio…

¿Qué dices Señor a tu pueblo? ¿qué me estás diciendo ahora?

¿De qué me ha puesto a cargo Cristo, cuál es mi tarea, mi responsabilidad personal, social o eclesial? ¿Cómo lo estoy haciendo?

¿Estoy despierto y capto las manifestaciones del Señor en nuestra historia? ¿Desde dónde hoy me está llamando?

Es bueno darte gracias siempre y en todo lugar
a Ti el Dios Presencia constante en nuestras vidas
que alientas el caminar de tu pueblo
por sendas de vida buena
que generan convivencia en fraternidad.

      Caminaré en presencia del Señor.

Pusiste la casa común que nos regalaste
en nuestras manos pues confiaste en nosotros,
en nuestra responsabilidad y libertad
y Tu Espíritu nos posibilita estar vigilantes
en medio de nuestros hermanos.

      Caminaré en presencia del Señor.

A lo largo de la historia muchos hombres y mujeres
han escuchado tu llamada y colaborando con tu Espíritu
han ido dejando huellas de Tu presencia en nuestra sociedad.

Con ellos, que ya cantan contigo en el cielo
me animo a cantar: CAMINARÉ EN PRESENCIA DEL SEÑOR.
La Palabra del Señor siempre es luz en nuestro caminar. Necesitamos que nos ilumine en múltiples situaciones que ante Él planteamos:

—   Por quienes formamos parte de la Iglesia. Para que, creciendo en fidelidad al Evangelio, estemos atentos a vivir la fe, como auténtica experiencia liberadora que Dios nos brinda. Roguemos al Señor. ¡Abre nuestros ojos!

—   Tenemos presentes a quienes padecen más duramente la pobreza, la injusticia, la violencia o la discriminación y por quienes luchan con pasión en la erradicación de estas lacras sociales Para que unos y otros no pierdan nunca la esperanza, y nos encuentren junto a ellos. Roguemos al Señor.¡Abre nuestros ojos!

—   Para que la justicia y la paz se hagan presentes en nuestra sociedad y en tantos países que sufren guerra, violencia, incertidumbre, explotación, para que todos puedan vivir con dignidad y libertad. Roguemos al Señor. ¡Abre nuestros ojos!

—   Por quienes formando parte de esta comunidad cristiana nos disponemos a comenzar el tiempo de Adviento, que sea para nosotros tiempo de escucha de la Palabra que nos renueva y nos hace vivir con esperanza y coherencia en los trabajos por favorecer la convivencia y la renovación eclesial. Oremos. ¡Abre nuestros ojos!

—   Pidamos que cesen todas las guerras, la fabricación de armamentos y sobre todo las armas nucleares y la paz basada en la justicia sea pronto una realidad en tantos países que sufren sus consecuencias. Que en vez de armas se fabriquen arados. Oremos. !Abre nuestros ojos¡

Gure Aita.

Vamos con María en este tiempo de Adviento. Caminamos con la mujer del “Sí”.

Mientras recorres la vida,
tú nunca sólo estás,
contigo por el camino
Santa María va.
 
Ven con nosotros al caminar,
Santa Maria ven (bis)
Aunque te digan algunos,
que nada puede cambiar;
lucha por un mundo nuevo,
lucha por la verdad.
Si por el mundo las gentes,
sin conocerse van
no niegues nunca tu mano
a quien contigo está

Envío Con la esperanza renacida estamos llamados a ser testigos del Reino que crece entre nosotros y cuenta con nuestra colaboración

Fuente: Unidad Pastoral Portugalete


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