Orando en casa

Khachaturian Sabre Dance Rattle · Berliner Philharmoniker

Hacemos silencio, en un ambiente que nos permita disfrutar de los sonidos que se escuchan pues el silencio puede ser sonoro al posibilitar el susurrar de la vida, del Dios de la vida.

         + En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

         + Que tu Espíritu Señor, abrase todo mi ser y me haga dócil a tu voz. Amén. Aleluya.

La liturgia de este domingo nos trae una Palabra del profeta Isaías, y una palabra de Pablo muy “tonificantes” en estos tiempos que estamos viviendo, en estos tiempos de minoría y sinodalidad. ¿La acogemos? ¿Gozamos con ella? ¿Damos gracias?

Isaías 62, 1—5  Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»;  a ti te llamarán «Mi predilecta»,  y a tu tierra «Desposada»,  porque el Señor te prefiere a ti,  y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores.  Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo.

Pablo a los Corintios   12, 4—11 Hermanos:… hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu;  hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

Si el corazón se te ha ido esponjando estás en condiciones de seguir alegrándote con la originalidad que dimana de la actuación de Jesús de Nazaret que revela un Dios que merece la pena humanamente hablando. ¡Deja todas las puertas del corazón abiertas, que viejas imágenes heredadas no te priven de la alegre novedad!

 +  Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

Al tercer día había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.  

         Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino».  Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».  Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». 

         Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. 

         Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba.  Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

         Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Salomé Arricibita

Para comprender el texto hay que descubrir las múltiples pistas que nos hablan de que no se trata de una narración sin más  sino de un texto teológico. Vamos a ello:

  • una extraña boda en que los novios no aparecen;
  • la aparición de expresiones claramente teológicas: al tercer días, la “hora”, la gloria, creer, etc.
  • La “entrada”: al tercer día, que si leemos lo anterior del evangelio de Juan nos hace ver que estamos en “el séptimo día” de la actividad de Jesús –¿de la creación, o nueva creación?- ¡Han llegado los tiempo nuevos!
  • Las tinajas de purificación de la ley que, curiosamente, son SEIS… y no siete, por lo mismo imperfecta….recuerda que la plenitud es “siete”. La ley está superada.  Y además “de piedra” como los corazones de los que habla el profeta Ezequiel….
  • Y de pronto “cerca de 600 litros de vino bueno”: ¡la abundancia de la época mesiánica!
  • Y ahora llega “el vino bueno”, al final del recorrido… los tiempos nuevos son de fiesta, de vida, ….
  • Parece que lo que llega con Jesús es la fiesta, la vida, la felicidad, el encuentro, … y no olvidar que el episodio siguiente en Juan nos muestra a Jesús bloqueando el funcionamiento del templo de Jerusalén.

Y ahora para orar con el texto

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

¿Tiene esto algo que ver con la experiencia que tú tienes de la fe?

¿Qué nos dice esta manera de entender la fe? ¿es algo que creemos merece la pena? ¿Damos gracias? ¿Pedimos luz?

Hotel Luna
  • Vuelve a leer el texto del Evangelio CON CALMA para que resuenen en ti el mayor número posible de sugerencias del mismo… y quédate un rato en aquello que más te llegue al corazón en este momento.
  • Da gracias al Señor pues con Jesús llega a nuestra vida la fiesta, la vida, la alegría…. y nos libera de temores, de estar apegados a ritos y normas.
  • Déjate invitar por el Señor a vivir la fe –creyeron en El…confiaron en El, se fiaron de El…- como fiesta y alegría…. y para ello recuerda (vuelve a traer al corazón y goza) alguna experiencia de vida y fiesta con que el Señor te haya regalado… en tu vida, o en tu entorno, o en tu comunidad… cuando se ha acogido a Jesucristo.
  • Contempla la “abundancia de salvación”, la cantidad de litros de vino nuevo de vida, que se desborda por el mundo … en pequeñas o grandes actitudes que generan fiesta… Déjate empapar por ese ambiente de salvación pues lo de Dios se está desbordando por el mundo… aunque a veces no somos conscientes. Y da gracias, alaba al Señor
  • Fíjate en ese “has guardado el mejor hasta ahora”… la sorpresa de Cristo está delante, está por llegar en nuestra vida… es que es la nueva creación… hay futuro… Recuerda el proceso de tu vida cristiana…¿no vas percibiendo que cada vez tienen mejor sabor? Es verdad que nuestra vida exige optar, elegir para poder acoger/disfrutar el don y la alegría… que están ya ahí.
  • Pide el espíritu de sabiduría para sintonizar con la alegría que aporta Jesús … y no quedarte en las normas y ritos. Y pide esa “gracia” para otras personas de tu misma comunidad.
  • Contempla espacios eclesiales en que percibes que “lo de las bodas de Caná” va siendo realidad… y que invita a la gente.
  • Ante el Señor, con el corazón bien abierto, escucha lo que te sugiere el Señor se podría hacer en tus ambientes para recuperar la alegría de la fiesta que el Señor provoca y salir de la rutina, la melancolía…

Es la hora de dar gracias por el buen rato pasado con el Señor.

Es la hora de pensar qué puedo hacer para vivir y comunicar esta experiencia a los otros….

Es la hora para pensar si sería posible hacer algo en mi grupo, en mi parroquia para vivir todos esta gozosa novedad.

Fuente: Unidad Pastoral Portugalete

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