Orando en casa

¿No decía El principito sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos?. ¡y los ojos del corazón pueden ver cómo Dios ve las personas y las situaciones!

¿Queremos ver en profundidad? ¿Queremos ver el interior de las cosas y las personas?

Necesitamos calma, y dejar al Espíritu nos active. ¡Ven Espíritu se luz para nuestras vidas! ¡Abre nuestros ojos que podamos verte! ¡Echa unas gotas de colirio de fe en nuestros ojos cansados, ¿llorosos por la situación del mundo y la Iglesia?

Para irte situando estas dos músicas podrán ayudarte:

«Apaga la luz y verás» Orfeón Donostiarra.
Sé mi luz de Ain karem

Se bien que si te contara yo mis cegueras, Señor! tendrías compasión de mí, como la tuviste de tus discípulos.

¡Mi ceguera para verte a Ti!, ¡Mi ceguera para verme a mí,… y para verme como Tú me ves! ¡Mi ceguera para ver a Lázaro… que hoy se llama parado, excluido, inmigrante, habitante de las tierras del hambre y la sequía,…! ¡Mi ceguera para ver la necesidad de cambios, para ver lo nuevo que aparece, los signos de los tiempos, la bondad y la aportación de los demás,…. y para ver mi satisfacción, mi aspecto mortecino, encerrado! Hago mío, y así me uno a la Iglesia que ora, el himno de laudes:

Porque, Señor, yo te he visto y quiero volverte a ver, quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño Y en agua me bauticé,

Y, limpio del mal del mundo, sin velos te pude ver.

Devuélveme aquellas puras transparencias de aire fiel,

devuélveme aquellas niñas de aquellos ojos de ayer.

Están mis ojos cansados de tanto ver luz sin ver;

por la oscuridad del mundo, voy como un ciego que ve.

Tú que diste vista al ciego Y a Nicodemo también,

filtra en mis secas pupilas dos gotas frescas de fe.

Como el ciego a tu pregunta respondo: ¡Que vea Señor!

Nos disponemos a orar

Como un sirimiri va calando en nosotros, por múltiples conductos, la mentalidad dominante en la sociedad, somos socializados para que vivamos conforme al “desorden establecido”. Por ello, necesitamos tiempos de calma, de atención para caer en la cuenta por dónde andamos, a dónde nos llevan.

Oramos. Hacemos silencio para escuchar “otras voces”.

Necesitamos calma pues muchas veces estas voces (o esta voz) nos habla de actitudes muy distintas, quizás hasta mal vistas. ¡Pero es la voz del Señor!

Padre nuestro, padre de todos, líbrame del orgullo de estar solo.
No vengo a la soledad cuando vengo a la oración, pues sé que, estando contigo, con mis hermanos estoy; y sé, estando con ellos, tú estás en medio, Señor.
No he venido a refugiarme dentro de tu torreón, como quien huye a un exiliode aristocracia interior.

Pues vine huyendo del ruido, pero de los hombres no.
Allí donde va un cristiano no hay soledad, sino amor, pues lleva toda la Iglesia dentro de su corazón. Y dice siempre «nosotros», incluso si dice «yo».

Estamos ante ti, Espíritu Santo, reunidos en tu nombre. Tú que eres nuestro verdadero consejero: ven a nosotros, apóyanos, entra en nuestros corazones.

Enséñanos el camino, muéstranos cómo alcanzar la meta. Impide que perdamos el rumbo como personas débiles y pecadoras. No permitas que la ignorancia nos lleve por falsos caminos.

Concédenos el don del discernimiento, para que no dejemos que        nuestras acciones se guíen por perjuicios y falsas consideraciones. Condúcenos a la unidad en ti, para que no nos desviemos del camino de la verdad y la justicia, sino que en nuestro peregrinaje terrenal        nos esforcemos por vivir la vida eterna.

Esto te lo pedimos a ti, que obras en todo tiempo y lugar, en comunión con el Padre y el Hijo por los siglos de los siglos. Amén.

Al disponerme a orar hago mía la oración que nos han propuesto para el tiempo del Sínodo. La hago en plural, aunque esté solo, pues queremos “caminar juntos”. Recuerdo este himno de Laudes.

¡Todo vuelve a ser posible!

Marcos 10,35-45

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:

«Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará».

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».

Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».

Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu
izquierda,
cuando estés en tu gloria».

Jesús les dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

«Podemos», le respondieron.         

Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca
a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».

Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.

Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así.
Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

He venido a servir de Ain Karem

Contemplando para dejarme “empapar”

Aunque sea un “pasaje” conocido quiero dejarme sorprender por el CONTRASTE entre la manera de pensar (desear) de Santiago y Juan y la de Jesús: su pensar y su vivir… su propuesta para nosotros. Y lo hago sin prisas….

1.- ¿Escucho una llamada liberadora (personal, eclesial y social) y provocadora de alegría y felicidad o la entiendo como una carga, como una pesadilla, como un mal sueño…. como algo imposible?

2.- Y me fijo en mi Iglesia: entre nosotros los cristianos ¿se vive esta propuesta liberadora de servicio…? ¿dónde, quien, cuando….? Trato de poner rostros: personas, grupos, proyectos,…. ¡Y doy gracias por ello y pido al Espíritu que siga sosteniendo esta actitud!

3.- ¿Qué resistencias encuentro en mí, en mis hermanos, en mi Iglesia? ….

4.- Seguro que tengo experiencias de servicio en las que he sido feliz, en las que me he sentido “más humano”. Agradecido hago memoria de ellas… con el deseo de que reactiven en mí esta disposición al servicio.

5.- Escucho la canción

«Somos tu Pueblo», Ixcís + Ali Morales

6.- Hago un recorrido a “vuela pluma” por la vida de Jesús, el que “pasó haciendo el bien”, en actitud de servicio….

7.- ¿Puedo hacer un recorrido por la historia de la Iglesia (sabiendo que “una Iglesia que no sirve no sirve para nada”) recordando y dando gracias por personas –hombres y mujeres- por grupos (¿”órdenes religiosas”?- que han servido y aun hoy siguen sirviendo a los últimos en todos los órdenes de la vida? Es verdad, no lo niego, que hay “mucha mierda” en la vida de la Iglesia pero ¿no hay mucho más servicio desinteresado y oculto? Lo hago explícito ante el Señor y doy gracias por ello. Y me alegro por ello. Y mi corazón se alegra. Es verdad que “por su frutos les conoceréis”… desentierro esos frutos tantas veces ocultos. –dibujo de la derecha-

         Un tiempo para “recapitular” lo que más me ha tocado el corazón y para preguntarme, y ahora ¿qué puedo hacer?

Y termino escuchando al profeta Isaías cuando en nombre del Señor nos/me dice:

Conduciré a los ciegos
por el camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran.
Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano.»

¡que así sea. Gure aita /Padre nuestro/Dios te salve María

Fuente: Unidad Pastoral Portugalete

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