Orando en casa

Vengo a orar deseando Señor encontrarme contigo; que tu palabra sea caricia, que tu enseñanza escuela de vida, que tu voz acalle mis ruidos y caiga en la cuenta de que Tú estás conmigo, que vamos a conversar como amigos sobre la vida. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Espíritu tu Santo “actívate en mí”, que caiga en la cuenta de tus susurros, susurros que quieren excitar en mí el amor, el saber mirar la realidad para hacerme cargo de ella y encargarme de ella (Ellacuría). Y ahora no puedo olvidar dos realidades que son dos LLAMADAS, el GOAZEN o la invitación al comienzo de curso a caminar juntos como Iglesia en………… y no perder de vista la realidad sangrante de refugiados y migrantes.

Si yo no tengo Amor

Es verdad Señor, como se ha dicho, que “hoy encontramos víctimas por todas partes, por poco lúcido que sea nuestro mirar a la realidad. Hemos de seguir mirando cada vez con mayor atención pues solo desde esa mirada realista la humanidad podrá sentirse universalmente movida a la compasión. Siendo imprescindible la mirada a las víctimas presentes, la mirada humana ha de fijarse también necesariamente en la víctimas que ya no están” (JR Pascual García). Que hoy, gracias a tu palabra seamos capaces de fusionar ambas llamadas, que cada uno de nosotros y nuestra Iglesia sea realmente compañía “salvadora” de tanto migrante y refugiado y volvamos a caer en la cuenta de “cómo funciona el corazón del Padre” que Jesús nos revela.

Evangelio según san Lucas 16, 19‑31

Dijo Jesús a los fariseos:  «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.  Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas,  y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. 

Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.  Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.  Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre,  pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.  Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Cuerdas de barro-José Kentenich

a)   Nos acercamos con calma al texto para ver qué es lo que dice y nos vamos fijando:

Ø  El rico no tiene nombre…viste de púrpura y lino como el sumo sacerdote… Lo de “epulón” no es un nombre propio sino alguien que come y se regla mucho (RAE); no dice que sea especialmente malvado … simplemente vive en su torre de marfil sin enterarse de lo que pasa a su alrededor, es incapaz de “ver al otro en su situación”.

Ø   El pobre sí tiene nombre: Lázaro, abreviatura de Eleázaro (Eleazar), que significa «Dios le ayuda». Y de él no sabemos si era virtuoso o no, sí era o no buena persona… solo que es una víctima, un descartado.

Ø  Era un cuento de origen egipcio, que usaban los rabinos y hablaban de una balanza para pesar los méritos. ¡No perder de visita como Jesús habla en otra lógica, no se habla de méritos!.

Ø  Abraham es citado siete veces en este texto pues “quién es el verdadero hijo de Abraham” es la cuestión… serán los que escuchan a los profetas y no son indiferentes al sufrimiento de los hermanos.

b)   ¿Qué nos quieres decir hoy Señor? Sí ya sé que no podemos olvidar la parábola del buen samaritano ni aquello de que para construir sobre roca hay que poder en práctica tu palabra.

Me estás diciendo que no viva en mi torre de marfil, en mi “txoko”, en mi tribu sino que mire a quienes están alrededor… que no caiga en la trampa inhumana de la indiferencia, …. Y me haces recordar el cap. 25 de Mateo, “el gran protocolo” como lo llama el Papa Francisco en que son declarados felices los misericordiosos.

c)    ¿Qué decirte? Gracias Señor por este toque de atención y por este recordarnos la brújula para caminar dichosos y hacer un mundo dichoso. Y gracias también por el toque de atención que das a nuestras comunidades para que no estemos “cerradas” en nuestro culto, en nuestra liturgia olvidando la realidad sufriente que tenemos a las puertas.

Y perdona nuestras incoherencias, las cegueras de nuestro corazón y de nuestras comunidades. Que al empezar este nuevo curso esta palabra sea norte siempre presente.

Escucha la canción y a continuación rebobina y quédate con aquello que más te haya afectado y da gracias por lo que ha puesto en pie en tu vida, y pide al Espíritu sabiduría y fortaleza para saber caminar, pues es dichoso quien al comenzar su peregrinación pone su confianza en el Señor”.

COMO TÚ  (Mc 5, 28) Ain Karem

Si pudiera tocar la orla de tu mente quedaría curada para siempre.

Si pudiera escuchar mi nombre en tus labios, todo mi ser tras mi amado.

Si pudiera mirar al mundo como tú sería bendición para siempre Si pudiera tocar la orla de tu manto quedaría curada para siempre.

Si me atreviera a mirar al mundo como tú sería bendición cada día. Si me atreviera a tocar la orla de tu manto quedaría curada para siempre.

Si me atreviera a escuchar mi nombre en tus labios, todo mi ser tras mi amado.  Si me atreviera a escuchar el clamor de mis hermanos sería cauce de tu consuelo 

Si me decido a vivir en el mundo como tú seré bendición cada día. Señor, yo quiero mirar al mundo como tú para llevar bendición como tú.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Gloria al Padre por ser cómo es, gloria al Hijo que nos revelo el rostro del Padre y gloria al Espíritu que nos lo recuerda a todas horas. Que aprendamos de María a estar atentos a las necesidades de quienes conviven con nosotros, como ella estuvo atenta y desde Nazaret fue a casa de Isabel, o en Caná detectó que no tenía vino. Virgen de los ojos grandes acompáñanos.

Fuente: Unidad Pastoral Portugalete

Así, de aperitivo para la oración no está mal escuchar al profeta Amós ( 8, 47)

«Escuchad esto, los que pisoteáis al pobre  y elimináis a los humildes del país, diciendo:«¿Cuándo pasará la luna nueva,  para vender el grano,  y el sábado, para abrir los sacos de cereal  —reduciendo el peso y aumentando el precio,  y modificando las balanzas con engaño— para comprar al indigente por plata  y al pobre por un par de sandalias,  para vender hasta el salvado del grano?». El Señor lo ha jurado por la Gloria de Jacob: «No olvidaré jamás ninguna de sus acciones».

Ahora que vamos a orar no estará demás que:

  1. Dediquemos un tiempo a caer en la cuenta de cómo anda nuestro mundo y muchas gentes , y quizás nosotros, agobiados por tener más… y viendo cómo hay mucha gente, también en nuestros entornos, que necesitan más para poder vivir con cierta dignidad. ¿Vemos como el afán de dinero …..
  • Una canción de Facundo Cabral que nos ayude a crear un ambiente en que encajar la palabra que vamos a escuchar.

Vuela bajo de Facundo Cabral

No crezca mi niño, No crezca jamás, Los grandes al mundo, Le hacen mucho mal.
El hombre ambiciona, Cada día más, Y pierde el camino, Por querer volar.
Vuele bajo, Porque abajo, Está la verdad. Esto es algo, Que los hombres,
No aprende por correr el hombre, No puede pensar,
Que ni él mismo sabe para dónde va.
Siga siendo niño, Y en paz dormirá, Sin guerras, Ni máquinas de calcular.
Diógenes cada vez que pasaba por el mercado
Se reía porque decía que le causaba mucha gracia

Y a la vez le hacía muy feliz Ver cuántas cosas había en el mercado
Que él no necesitaba.
San Francisco ya decía Es decir que rico no es el que más tiene, Sino el que menos necesita.
Es decir, el conquistador por cuidar su conquista, Se convierte en esclavo de lo que conquistó,
Es decir, que jodiendo, Se jodió. Mas Dios quiera que el hombre, Pudiera volver,
A ser niño un día Para comprender. Que está equivocado,
Si piensa encontrar, Con una chequera, La felicidad.

Otra versión de Vuela Bajo de Facundo Carrral

Vivimos en un mundo en que el “olor del dinero” es casi como el cloroformo que nos anestesia, por no decir que el ídolo en torno al cual todo se organiza. Vemos en la prensa, por ejemplo, que en nuestra ciudad este evento deportivo, o musical “ha dejado 4 millones de euros”. El euro es la medida de todo. El Banco XX ha tenido 1.000 millones de euros de beneficio. Etc.

Todo se “monetariza”. ¿Hablamos del Dios “mammon”? (Mammon es una palabra aramea que significa ‘dios de la avaricia‘). Tú Señor no eres así, Jesús nos lo dejó bien claro…. Pero… es bueno que haga un esfuerzo para acoger tu palabra que nos llama a estar despiertos no dejarnos engañar; nos dijiste que donde está nuestro tesoro allá está nuestro corazón….¡Me arriesgo a escuchar la palabra del amigo que quiere que todos tengamos vida”.


Escuchamos la Palabra Lc 16, 1-13

Dijo Jesús a sus discípulos:  «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. 

El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza.  Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.  Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.  Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.

Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz.  Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.  El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».

Einaudi: Low Mist Var. 2 (Day 1)

Tras escuchar la palabra volvemos a leer con calma el final “Y el amo alabó…”

  1. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente

que los hijos de la luz. ¿Qué te sugiere esta palabra? …. ¿Es que los seguidores de Jesús no somos astutos (o mejor sabios y apasionados) en los trabajos por el Reino como lo son los que están rapiñando este nuestro mundo? ¿En el momento actual buscamos caminos que abran posibilidades al Reino, al evangelio… o más bien “vamos tirando”? ¿Qué hacemos personalmente y qué se hace en nuestra parroquia, grupo, comunidad, etc?

Es bueno que pidamos al Señor Sabiduría y valentía (parresía) para nosotros y nuestra Iglesia… una espiritualidad recia que sepa analizar la realidad o mejor, discernir para ver los caminos a transitar… ¿No querrá Jesús que la misma pasión y astucia que ponen algunos para tener más la pongamos sus seguidores para que haya más justicia, más paz, más fraternidad, más acogida, más solidaridad, etc?

  1. Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno

y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».


La oposición parece que vine de lejos…. ¿recordamos a Quevedo?

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Cuestión de Justicia: Fe Adulta

Y SOMOS TODOS IGUALES Y SOMOS TODOS HERMANOS
Y NOS CONCEDEMOS EL NOBEL POR LOS DERECHOS HUMANOS
Y SIGUEN CRECIENDO EL HAMBRE, LA INJUSTICIA, LOS TIRANOS
Y NOS QUEDAMOS MIRANDO POR SI ACASO, HACIA OTRO LADO

Señor, Padre bueno, Padre de todos que nos haces hijos y hermanos. Que tu Espíritu me/nos abra bien los oídos y los ojos del corazón. Que realmente seas tú y tu buena noticia lo que crece en nuestros corazones, en nuestra comunidades.

Que hagamos nuestro el canto de María: derriba del trono a los poderosos y enriquece a los humildes. Dios te salve María….

Padre nuestro….. que nos haces hermanos ayúdanos a saber que donde está nuestro tesoro está nuestro corazón y que nunca nuestro tesoro sean las riquezas que se pudren y causan víctima, que además son un peso en nuestro caminar, una brújula que nos lleva por caminos de muerte. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Fuente: Unidad Pastoral Portugalete

Voy a ESTAR con el amigo… y estando y conversando voy a gozar.

¡Hola Jesús, venía a estar! Ya sé que vamos juntos, pero de cuando en cuando es bueno parar y mirarse a los ojos y al corazón. Sólo se trata de apoyar un rato la cabeza en tu corazón y captar cuándo y por qué tu corazón se activa.

Así que me dispongo a ello, me centro en ello. Lugar y postura adecuados, y por qué no, una luz adecuada, y una respiración tranquila. La música me ayudará a ir entrando en oración.

Himno del año de la Misericordia (Vídeo)
Himno del año de la Misericordia (Sólo Audio)

“Pueblo de dura cerviz… ojalá mi pueblo escuche mi voz”. Es verdad, somos de dura cerviz… la educación quizás nos marcó a fuego y nos cuesta mucho cambiar de imágenes… de ti, Dios mío. Muchas de esas imágenes que no sólo nos hacen daño sino que “hasta provocan ateísmo”.

Hoy y ahora quiero escucharte con corazón y mente abiertas, dispuesto a estar dispuesto a cambiar lo que haga falta. Es que hay imágenes de Dios que no son sanas, y como decía José Mari Mardones hay imágenes de Dios que hay que desterrar, hay que matar ciertos dioses, no solo los ídolos que nos atrapan sino también ciertas imágenes religiosas que hacen difícil descubrir junto a nosotros y habitándonos un Dios con entrañas de misericordia. Aquí estoy dispuesto a escuchar y no solo oír pensando que “ya me lo sabía”. Que el Espíritu nos haga descubrir la novedad radical que tú nos quieres comunicar.

Escuchamos la Palabra Lc 15, 1-32Parábola del Padre Bueno

Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». (Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?  Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.  Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.  O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?  Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.  Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta).

También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes.  No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.  Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.  Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.  Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.  Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre.  Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.  Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.  Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. 

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.  Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.  Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Dejemos que la palabra llegue a nuestro corazón, que nuestra mirada se centre en ese “padre misericordioso” del que Jesús quería hablar y que Él hacia presente con su comportamiento tan criticado: “Acoge a los pecadores y come con ellos”. Relee el texto con calma antes de pasar a un momento más interpelante.

A.	Nos centramos en el padre…. Y destacamos sus comportamientos con los dos hijos con el que se va y con el que se queda. Riesgo por formación de quedarnos e identificarnos con el que se va… y no con el que se queda … e invertir la escena dando protagonismo a los hijos en vez de al padre

1.	Reparte la herencia
2.	Con el que se va: 
+Le vio al pequeño cuando todavía estaba lejos, 
+ se le conmueven las entrañas, 
+echó a correr hacia él, 
+ se le hecha al cuello, 
+le cubre de besos, 
+ cuando quiere hablar él se dirige a los criados para que: 
* le vistan la túnica, 
* le coloquen el añillo 
* le calcen las sandalias, 
* y preparen la fiesta, el banquete… 

Y me fijo en su explicación;
3.	Con el que se había quedado en casa: 
+ sale a su encuentro, 
+intenta persuadirlo de que participe en la fiesta, 
+ le recuerda que tú siempre has estado conmigo, y 
+ hemos recuperado a tu hermano.

B.	Me quedo contemplando a este padre, y dando gracias por su bondad deseando que esa imagen se grabe en mi corazón y oriente mis relaciones con El y con los hermanos. Pido al Espíritu que esa “imagen” sea dominante entre mis hermanos y que sea la que ofrecemos.
C.	¿Señor, tengo algo que corregir de mis relaciones contigo….como hijo pequeño o como el que se queda en casa y no disfruta de la fiesta, del amor del padre y de los hermanos? ¿Con quién acostumbro a identificarme?
Hago un momento para recordar cómo celebro yo (y como celebramos en nuestra Unidad Pastoral Sestao) la reconciliación. ¿Aparece este rostro, este corazón de un Padre con entrañas de misericordia?
Gustad y ved que bueno es el Señor

Oración final / Despedida

Me amas con un corazón desbocado / que se entrega sin importarle los riesgos
cuando percibe gemidos humanos.

Me amas con unos ojos que me traspasan, /desnudan y llevan, en armonía,
al primer paraíso y a la tierra prometida.

Me amas con tus entrañas tiernas y cálidas /  que dan y cuidan la vida anhelada,
siempre nueva, hermosa y, a la vez, desvalida.

Me amas al alba, entre trinos y danzas, / con la fuerza, la pasión y el mimo
de quien ha descansado y busca nuevos caminos.

Y, al atardecer, cansado y casi en silencio, / me abrazas más fuerte que la última vez, porque tu amor es así y solo puede querer.

Así me amas y siento tu querer, una y mil veces, /en mi rostro, en mi mente, en mi vientre, en mi corazón… ¡en todo mi ser! (F. Ulibarri)

Que jamás mi corazón lo olvide,

Que esta sorpresa cargada de vida y esperanza

Sea más fuerte que muchas imágenes que más que dar vida atosigan.

Gracias.

En el nombre del Padre…. Y del Hijo hermano… y del Espíritu aire de vida. María Madre de ternura y misericordia que nuestro corazón sepa ablandarse y vivir sabiéndose acompañado por un Padre con entrañas de misericordia.

Y cada uno de nosotros y nuestra Iglesia sea reflejo de ese Padre/Dios que Jesús nos manifestó.


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