Ambientación

Esta propuesta de “medio-viacrucis”, es para los adultos de la comunidad cristiana de Sestao. Si en vuestra casa hay chavalería, sería momento para que acompañen vuestro silencio, centrados en elaborar una cruz, según la edad (sencillo dibujo, con nudos…).

Preparáis en vuestro rincón de oración, algunas fotos de periódico de estos días junto a una Cruz austera, para no dejar de mirarlas.

Nos sentimos unidos a personas conocidas que se disponen, al mismo tiempo que nuestra familia, a hacer esta oración comunitaria.

Mientras, seguís este “medio-viacrucis”, puede sonar, de fondo, el Stabat Mater, de Arvo Pärt.

Introducción

Llamados a revivir las últimas horas de vida terrena de Jesús, nos disponemos a recorrer su “vía dolorosa” sintiéndonos cerca de familias con situaciones vitales difíciles, sea porque no reciben noticias del estado de sus seres queridos ingresados en las UCI, sea porque el cese de la actividad económica les llena de incertidumbre ¿cómo mantendrán a los suyos en los próximos meses? También queremos hacernos conscientes de que, quienes ya estaban siendo crucificados antes de la pandemia, siguen sufriendo en campos de refugiados o en tierra de nadie.         

    (Hacemos la señal de la cruz)

I Estación:                            JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS       

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga»                                            (Lc 9,23)

(Repetiremos al inicio de cada estación, después de que alguien nos lea el texto bíblico):

¡Cuántas madres viven la experiencia de tu Madre!: ven sufrir a sus hijos por no poder darles una adecuada alimentación, por enfermedades, o por vivir en lugares de guerra.

Oración: Te pedimos, Señor, por aquellos que ocupan puestos de responsabilidad, para que puedan escuchar el clamor de los pobres que sube a Ti desde este mundo con tantas diferencias.

Oremos juntos diciendo: Señor, ayúdanos a hacer tu voluntad en los momentos de dificultad, de sufrimiento y de oscuridad.

(Al final de cada estación se reza el Padrenuestro / Gure Aita)

II Estación                                     JESÚS CAE TRES VECES

«Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores»

(Is 53,4)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

¡Cuántas madres sufren la humillación de ver a sus hijos excluidos de las mismas oportunidades que tenemos nosotros!

Oración: Señor, a menudo reclamamos nuestros derechos e intereses, pero olvidamos los de los últimos de la fila. Señor, danos la gracia de no ser insensibles a su dolorosa situación porque, a través de ellos, podemos encontrarte a ti.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a amar cuando el servicio a los demás se nos hace difícil”.

(Padrenuestro / Gure Aita)

III Estación                          JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

«Una espada te traspasará el alma»                                  (Lc 2,35)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

¡Cuántas madres, han dejado partir hacia Europa a sus hijas, con la esperanza de sacarlas de la extrema pobreza, y se han enterado de que las han esclavizado y vejado por el camino!

Oración: María, tú también has vivido parecido drama. Con un dolor desgarrador, sigues tras tu hijo que es llevado a la cruz soportando humillación, desprecio, violencia… Dales fuerza y valor.

Oremos juntos diciendo: “Señor, haz que sepamos dar siempre apoyo y consuelo a quienes lloran por sus familiares a los que no pueden acercarse”.

(Padrenuestro / Gure Aita)

IV Estación        EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

«Llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo»                                                                        (Ga 6,2)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

Señor Jesús, doblado por el peso del madero, solo un desconocido te echó una mano.

Oración: Para que nunca nos falte el deseo de acogerte bajo la apariencia de los que más van a sufrir las consecuencias del confinamiento y el parón laboral, conscientes de que, al tenderles la mano, te acogemos a ti.

Oremos juntos diciendo: “Señor, ayúdanos a aliviar de su cruz a quienes están más agobiados por este parón”.

(Padrenuestro / Gure Aita)

V Estación         JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”        (Lc 23,34)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

La persona es lo primero pero nuestros países levantan muros y barreras y, a quienes salen al mar Mediterráneo, para salvar vidas se les niega un puerto seguro.

Oración: Ayúdanos, Señor, a descubrir la belleza y la riqueza de toda persona, don tuyo, único e irrepetible. Te pedimos, Señor, que tu ejemplo de misericordia y perdón, de humildad y paciencia nos hagan un poco más humanos.

Oremos juntos diciendo: “Concédenos, Señor, un corazón lleno de misericordia para acoger como tú nos acoges”.

(Padrenuestro / Gure Aita)

VI Estación                 JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia”                                                (Col 3,12)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

Señor, has sentido en la cruz el peso de la violencia. Solo María, tu madre, y otras pocas discípulas, permanecieron allí, lo más cerca que los soldados se lo permitían. Que su ejemplo nos inspire para acertar con cartas de ánimo, u otros detalles, para aliviar la soledad a cuantos permanecen asilados en las UCI.

Oración: Te pedimos, Señor, que nos enseñes a confortar a quienes no soportan tanta soledad, como supieron hacerlo María y las otras mujeres al pie de tu cruz.

Oremos juntos diciendo: “Señor, te pedimos por cuantos se sienten solos, abandonados y necesitados estos días.

(Padrenuestro / Gure Aita)

VII Estación                JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”                                      (Jn12,24)

  • Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos porque, por tu santa cruz, redimiste al mundo.

El Palacio de Hielo, polideportivos, garajes… convertidos en improvisados cementerios. Abuelas, abuelos, madres y padres que no han podido ser despedidos por los suyos como les hubiera gustado. ¡Cuánto dolor! Merecen nuestro respeto y recuerdo.

Oración: Señor, haznos comprender que todos somos hijas e hijos de Aita-Ama Dios. ¡Somos familia!

Oremos juntos: “Señor, ayúdanos a compartir el llanto de las personas que han perdido un ser querido en esas circunstancias”.

(Padrenuestro / Gure Aita)

Concluyendo nuestra oración ante la cruz

Hemos clamado a Dios, pidiendo que escuche nuestra voz y hemos sentido el silencio, como Jesús. Pero como él, solo si reconocemos al Dios oculto, podemos exigir su desvelamiento. El silencio de Dios se nos convierte en misterio cuando se acumulan sufrimientos y cuando se conculcan valores como la vida, la verdad, la dignidad, la justicia… Entonces nuestra fe es puesta a prueba.

Oración: Al concluir tu Vía Crucis, te pedimos Señor que nos enseñes a velar, junto a tu Madre en el Calvario, en espera de tu resurrección. Que ella sea faro de esperanza, de vida nueva, de fraternidad, de acogida y de comunión entre quienes compartimos parecida situación.

La Cruz no es el final del camino. Aguardemos una mañana nueva. ¡La mañana Pascual!